Tras el traspié de la última jornada, el conjunto senior afronta el desplazamiento de este fin de semana con la ambición intacta y la ilusión por reencontrarse con los tres puntos.
El equipo ya ha pasado página y la plantilla solo tiene una idea en la cabeza: volver a la senda de la victoria. Este fin de semana, la UD Villalba afronta un nuevo y exigente reto liguero visitando el feudo del Cerceda B, en un escenario siempre complicado donde cada detalle marcará el devenir del encuentro.
En el seno del vestuario se tiene el diagnóstico muy claro tras lo visto en los últimos partidos. El equipo sabe que para asaltar un campo difícil no valen las medias tintas: el hambre de victoria debe demostrarse desde el primer entrenamiento de la semana hasta el pitido final del domingo. La receta para alcanzar el objetivo pasa por la concentración absoluta y por trabajar como un bloque sólido e inquebrangulable durante los 90 minutos de juego. Si se baja la intensidad, el margen de error en esta categoría se esfuma.
Confianza ciega en el grupo y máxima exigencia semanal
A pesar de la dificultad del reto, las sensaciones en el seno del cuerpo técnico no pueden ser mejores. La respuesta de los jugadores en las sesiones de trabajo está siendo sobresaliente; ya en el último entrenamiento el equipo demostró un despliegue sensacional, evidenciando que nada les frena, que el ritmo no baja y que el compromiso es total.
Hay ganas locas de que ruede el balón este domingo, de ver a los chicos disfrutar sobre el verde desplegando su mejor fútbol y, sobre todo, de brindar una alegría a nuestra gente con una trabajada victoria lejos de casa.
¡A por todas, equipo!
El camino hacia los tres puntos ya ha comenzado a labrarse desde los entrenamientos. ¡A vaciarse sobre el campo y a seguir demostrando de qué pasta estamos hechos!